Siempre eres tú,
con ese lunar en tu negrura,
y ese par de cráteres que tienes
a lado y lado de tu sonrisa de nieve.
Tú y mil galaxias, con esa cadera boreal,
y esa constelación de pecados noctámbulos.
Siempre eres tú con tu coquetería nocturna y
con tu abandono temprano. Siempre eres tú
con tu gravitar en mi lecho, con tu gemir
en silencio, con tu relucir entre todas.
Eres tú, con tu amor de otra Tierra,
y eres tú, con tu cuerpo de luna.
Eres tú, mi astronauta y mi cohete. Eres tú, como el día que se cierra.
