Soy un girasol muerto

Me desdoblo como mi abuela solía explicar que pasaba cuando uno duerme mal, como una camisa vieja que no aguanta más el peso de su rincón, como un girasol que lleva varios días muerto.

Mis pétalos se me caen flácidos, rendidos, como las plumas de una ave cazada en pleno vuelo. El amarillo de mi sangre se ha ido, y me ha dejado con un vacío en el que caben cien golondrinas – no están aquí, ahora, pero vendrán tras el invierno -. Pero lo que más me duele es este tallo mío que no soporta el peso de su flor derrotada, que se recoge como un boxeador lastimado, como una araña muerta, como un párpado cansado.

Hoy no puedo girar para ver el sol, porque tengo mis vegetales costillas marchitas y me cuesta mucho levantarme. Hoy no puedo girar para ver el sol, pero me conformo con ver las sombras que pinta a mis pies.

1 comentario en “Soy un girasol muerto

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